Cada etapa deja un registro: lote, fecha de molienda, humedad y certificado. Así el obrador planifica compras y producción sin depender de llamadas para confirmar qué llegó.
Visitamos el obrador o coordinamos por videollamada. Revisamos consumo mensual de harinas, tipo de fermentación y volumen de vitrina. De ahí sale una propuesta de surtido inicial, no un catálogo genérico.
Enviamos muestras de harina integral y cacao con su ficha de lote. El pastelero prueba hidratación y tiempos reales antes de comprometer sacos completos. Si la masa no responde, se ajusta el perfil de molienda.
Se acuerda calendario de entregas programadas y punto de descarga. El primer envío incluye sacos de 25 kg, bolsas de cacao de 20 kg y la línea de envases compostables según vitrina. Todo con número de lote visible en cada bulto.
Acompañamos dos o tres horneadas por lote nuevo. Registramos si el salvado se quiebra, si el cacao mantiene color en cobertura y si el empaque resiste el traslado. Esa información vuelve al molino y al proveedor de pulpa.
Con seis meses de datos se redefine el surtido: qué harina se queda, qué envase se descarta, qué pulpa deshidratada entra. El cliente recibe el historial de lotes consumidos para auditorías internas o certificaciones.
Los tiempos son referenciales. Un obrador con fermentación larga suele necesitar más semanas de prueba que uno de repostería seca.
No vendemos por catálogo cerrado. Cada obrador tiene su propia humedad de trabajo, su ritmo de producción y su forma de almacenar. Por eso el proceso empieza escuchando y termina con una ficha técnica en la mano, no con una caja genérica en la puerta.
Recibimos tu solicitud por correo o teléfono y coordinamos una llamada breve. Nos interesa saber qué produces, con qué frecuencia horneas, cuánto espacio de almacén tienes y si trabajas con vitrina, delivery o ambos. Con eso definimos si conviene harina de molienda reciente, cacao en bolsa de 20 kg o empaques compostables por volumen.
Te enviamos la propuesta con las referencias que encajan en tu operación, cada una con número de lote, fecha de molienda o de proceso, humedad registrada y granulometría cuando corresponde. Si necesitas comparar dos harinas antes de decidir, mandamos muestras pequeñas para que pruebes hidratación y fermentación en tu propio obrador.
Cerramos cantidades por referencia y acordamos un calendario de entregas programadas. Los pedidos recurrentes se reservan con antelación para asegurar molienda fresca y stock de empaques. Si tu producción sube en temporada alta, avísanos con dos semanas para ajustar el volumen sin romper la cadena.
El pedido sale sobre tarima, con embalaje que protege la fibra vegetal y el polvo de cacao de la humedad. Al recibir, revisa sellos, lotes y estado de los sacos antes de firmar. Cualquier diferencia entre lo despachado y la ficha técnica se reporta el mismo día para resolverla sin afectar tu producción.
Después de la primera entrega seguimos en contacto. Si la masa pide más hidratación, si el cacao cambia de perfil entre lotes o si el empaque no resiste bien el traslado, lo conversamos y ajustamos la siguiente remesa. El objetivo es que el insumo trabaje igual de bien en la semana tres que en la primera.
Si quieres ver el detalle de cada línea antes de escribirnos, revisa las capacidades de abastecimiento o consulta los recursos técnicos que publicamos por familia de producto.
No vendemos solo sacos y bolsas. Cada pedido sale con datos de lote, molienda y origen, para que puedas ajustar recetas sin ensayo y error. Así se trabaja con panaderías y pastelerías que producen todos los días.
Si quieres ver cómo se aplica esto en cada línea, revisa nuestras capacidades de abastecimiento o consulta las fichas y guías técnicas antes de armar tu próximo pedido.